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Italian’s Boot

Tipo: Restaurante-bar italiano, fachada de operaciones mafiosas
Ubicación: Distrito comercial de Nueva Ámsterdam, cerca del río
Propietario: La Familia Tornatore
Afiliaciones: Mafia italiana, Tornatore
Estado actual: Destruido tras el atentado que inició la Semana Negra

Descripción General​

El Italian’s Boot fue uno de los restaurantes más emblemáticos de la ciudad, famoso por su gastronomía napolitana y por funcionar como una sede cuidadosamente disfrazada del poder Tornatore. En una esquina estratégica del distrito comercial, miraba al río, ofrecía cenas con música en vivo y un ambiente cálido donde los negocios —legales o no— se sellaban entre copa y copa.

Bajo la fachada, operaba como hub logístico de la familia: recolección de pagos, asignación de escoltas, reuniones con otras mafias y pactos comerciales. Pese a ello, había una política férrea de orden: en años de operación, nunca se disparó un arma dentro del local… hasta la noche en que lo volaron.

El Atentado​

La noche del ataque comenzó rutinaria y terminó como escena de guerra. El interior fue arrasado y ocho personas —miembros o asociados de los Tornatore— fueron asesinadas. La fachada quedó casi intacta, detalle que confundió a las primeras patrullas.

La investigación forense, liderada por Cassian Thorne, Lucia Sinclair y Dorian Blackwood, detectó disparos, sí, pero las causas de muerte fueron anómalas: costillas pulverizadas, marcas que parecían garras, fracturas “perfectas” incompatibles con fuerza humana. El caso dejó claro que algo no humano había intervenido.

El atentado desencadenó la Semana Negra, enfrentando a dos de las principales familias y sumiendo a la ciudad en tiroteos, incendios y represalias. En las calles, el humor negro la bautizó como “La Guerra de las Pizzas”.

Origen del ataque​

Aunque las culpas volaron entre mafias rivales, la verdad quedó enterrada bajo capas de conspiración: la operación fue orquestada por Oliver Henderson y ejecutada bajo el mando de Tamara Dobrescu. El objetivo estratégico: distraer a la ciudad —y a Cassian y Lucia— del plan sobrenatural en marcha, levantando una cortina de caos que facilitara movimientos en la sombra.